Marzo 2010
Jornada solidaria con los damnificados del terremoto.
27/2: Dijimos presente en Chépica
Transcurridas tres semanas desde la fatídica madrugada del 27 de
febrero, valga una breve recapitulación de las repercusiones que tuvo en
nuestra empresa el gran sismo que afectó la zona centro sur del país.
La primera nota fue de alivio, al
comprobarse que las oficinas de Procorp resistieron y con margen los
embates del terremoto en Santiago: apenas algún desorden de objetos
caídos al suelo durante el remezón. El lunes 1 de marzo, el personal se
constituyó en total normalidad, pese a la natural inquietud despertada
por las constantes réplicas.
Mientras se retomaba contacto con los clientes y se normalizaba una
agenda laboral trastocada por los efectos materiales y sicológicos del
evento, surgían también las primeras iniciativas espontáneas para ir en
ayuda inmediata a las zonas más golpeadas.
Bajo la coordinación de la Gerencia de
administración y finanzas, en menos de una semana la comunidad de
Procorp se había organizado para una gran jornada de solidaridad a favor
de Chépica, pequeña comuna agrícola de 10 mil habitantes ubicada en la
provincia de Colchagua, 180 km al sur de Santiago.
En conjunto con la gente de las empresas
DAW y Contract, el objetivo era llegar con ayuda material concreta a
una de las tantas localidades rurales que prácticamente se derrumbaron
completas en la región del Libertador General Bernardo O’Higgins.
Resultó fácil entusiasmar a la gente para que colaborara con entusiasmo.
Sin embargo, la iniciativa debía también sortear los diversos
obstáculos logísticos que, a más de una semana del terremoto, seguían
entorpeciendo el flujo de ayuda a las zonas más afectadas.
Entre el personal de las tres empresas patrocinadoras, amigos y
parientes, se constituyó una caravana solidaria que salió rumbo a
Chépica la mañana del miércoles 10 de marzo. El convoy de cuatro
camionetas y un camión apenas dio abasto para acomodar los más de 3
millones y medio de pesos en ayuda reunidos, desglosados en colchones
(50), almohadas (50), juegos de sábanas (60), frazadas (130), sacos de
dormir (10), artículos de cocina y 140 canastas familiares de alimentos y
útiles de aseo personal, a lo que se sumó una gran cantidad de ropa
debidamente clasificada.
La comitiva, asimismo, incluyó a un grupo de sicólogas que prestaron
asistencia profesional a los damnificados junto con la asistente social
de la municipalidad local.
La exitosa jornada de ayuda fue el resultado de un gran trabajo de
equipo que implicó a todos de muy diversas formas: desde los que
colaboraron con dinero, mercadería y ropa, hasta quienes ayudaron a
clasificar, embolsar y etiquetar las prendas, sin olvidar a los
encargados de cotizar y comprar los artículos, a quienes armaron y
rotularon las cajas de ayuda, a quienes apoyaron la logística y pusieron
a disposición sus vehículos.
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